En Luni, los cambios de mapa están señalados por piedras luminosas situadas a lo largo de los caminos. Cuando Orin pisa una de ellas, pasa a la siguiente zona, donde el viaje continúa cerca del paso correspondiente. Es un pequeño detalle de este RPG de fantasía isométrico, pero el jugador lo utilizará durante toda la aventura. Quiero que estos pasos se conviertan en puntos de referencia familiares, con un lugar claro en el paisaje y en los viajes entre regiones.
Un lenguaje visual para los cambios de mapa
De camino a Bran, Orin atraviesa varias partes del bosque. Cada mapa tiene sus propios senderos, desniveles y encuentros, mientras que la ruta continúa más allá de sus límites. Para seguirla, el jugador necesita reconocer por dónde se sale de la zona actual. Por eso la salida forma parte visible del entorno: una piedra en el suelo que se distingue por su brillo, con un camino que conduce hasta ella.
La regla que quiero mantener es sencilla: un poste indicador siempre señala la dirección de la salida. El poste indica hacia dónde ir y la piedra luminosa marca el lugar por el que se pasa. Juntos aportan dos pistas útiles en distintos momentos de la exploración. Orin puede seguir la dirección indicada desde lejos y reconocer el paso al acercarse. Repetir estas señales ayuda a crear un lenguaje visual que el jugador aprende poco a poco y puede volver a utilizar en otros lugares del mundo.

